| ||||||||||||
lunes, 4 de junio de 2012
Son tapatíos imparables en el Ariel
domingo, 29 de abril de 2012
En La Primavera, ¿qué sigue?
29 Abr. 12
Mario Silva Rodríguez
El Bosque La Primavera es un ecosistema estratégico para la salud y la calidad de vida de los habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Decretado como Zona de Protección Forestal desde 1980, y posteriormente como Refugio de Flora y Fauna, en los años 90, el bosque ha padecido durante varias administraciones de todos los colores políticos, ineficiencia en su manejo, su conservación y su protección frente a los múltiples intereses que sobre él se ciernen.
Es de dominio popular que los meses de abril y mayo son particularmente complicados para La Primavera; el historial de incendios en el Bosque es amplio. El más fuerte fue en el 2005 con más de 11 mil hectáreas quemadas. El que ocurrió hace unos días fue de más de 8 mil hectáreas siniestradas.
La preocupación por el bosque por parte de la sociedad civil no es nueva. Desde hace más de 30 años existen diversas iniciativas que han promovido acciones de difusión y divulgación sobre la importancia de este espacio natural Sin dinero, sin apoyo gubernamental pero con mucha voluntad de aportar, la ciudadanía ha hecho un valioso y silencioso trabajo de gestión ambiental y forestal.
El problema histórico de La Primavera tiene que ver con la tenencia de la tierra; cerca de un 85 por ciento de su superficie total (que está estimada en 30 mil 500 hectáreas) se encuentra en manos privadas, es decir, un 50 por ciento en pequeños propietarios y un 35 por ciento de comuneros y ejidatarios, que si bien no son totalmente privados, tienen intereses específicos sobre sus terrenos. Sólo el 15 por ciento es considerado como patrimonio público.
Es ahí donde radica parte del problema estructural de su gestión. Pese a los mecanismos jurídicos, acuerdos de protección y zonas de amortiguamiento, sumados a los recientes Programas de Ordenamiento Ecológico Locales que los municipios de Tlajomulco y Zapopan han aprobado, los intereses inmobiliarios y agropecuarios ejercen una fuerte presión sobre todo para cambiar los usos del suelo. Los enemigos del bosque quieren que éste deje de ser forestal y de conservación para convertirse en urbano y de usos comerciales.
A esta lamentable situación se suma el hecho de que el mecanismo de coordinación institucional para el manejo del bosque no ha sido funcional ni eficiente. El Gobierno federal transfirió la administración del bosque al Gobierno de Jalisco en el año 1995 y éste ubicó el tema en la Secretaría de Desarrollo Rural, entidad que si bien tiene una vinculación con las plantaciones silvícolas y aprovechamientos madereros de los bosques, carece de los instrumentos jurídicos, de planeación y política pública para afrontar el reto de manejar adecuadamente este ecosistema.
Por su parte, los Ayuntamientos en cuya superficie está La Primavera (El Arenal, Tala, Tlajomulco y Zapopan) también han fallado en controlar el crecimiento desmedido de la mancha urbana y, pese a la existencia de decretos de zonas de amortiguamiento que restringen las actividades productivas y económicas a un perímetro específico que circunda al bosque, se siguen otorgando licencias y permisos para construcción y extracción de materiales.
Y algo no menos importante ha sido la cultura ambiental que los visitantes de La Primavera manifestamos a través de nuestros hábitos y actitudes. Grandes cantidades de basura, en su mayoría plásticos desechables; gente que fuma en este espacio que, aunque abierto, es altamente frágil. Ruido, vehículos que por su peso compactan el suelo, entre otras acciones que amenazan a la flora y fauna del lugar.
Ante estos elementos, cabe hacerse la pregunta ¿qué sigue para La Primavera después del incendio? En principio, sostener la mediatización en prensa, radio, televisión y redes sociales de la importancia que tiene para Guadalajara y su zona conurbada por sus servicios ambientales. En segundo término, replantearse la necesidad de hacer patrimonio público la totalidad de sus hectáreas. Algunos le llaman expropiación y otros hablan de llegar a acuerdos económicos con los dueños del bosque.
El mayor reto lo tenemos desde la educación ambiental y la participación ciudadana. No sólo motivar a las personas a hacer algo, sino a cambiar sus hábitos y actitudes frente a lo que significa verdaderamente La Primavera para nuestras vidas cotidianas.
Integrante del Consejo Ciudadano de Movilidad no Motorizada del Ayuntamiento de Guadalajara y miembro del Colectivo Ecologista Jalisco A.C.
domingo, 13 de noviembre de 2011
Aumento al transporte público
EN EL DEBATE
Aumento al transporte público
13 Nov. 11
Jesús Carlos Soto Morfín
El transporte público puede ser una experiencia agradable y patrimonio vital de la Ciudad; diversas ciudades del orbe, ricas y pobres, lo han demostrado con sus sistemas multimodales. Al País le falta una metáfora digna y alentadora de humanismo en sus ciudades. Nos conviene comprender que mientras más personas utilicemos transporte colectivo, más conviviremos y menos daño nos haremos los unos a los otros, al territorio, a la atmósfera -esa frágil capa de menos de 30 kilómetros-, y disfrutaremos más la Ciudad y nuestro tiempo.
Hasta ahora muchos han apostado por moverse en solitario: 2.8 personas promedio por automóvil son el 27 por ciento de los viajes en la urbe (Estudio Origen-destino 2008 CEIT); mientras 28 por ciento se mueven en transporte colectivo, apretados, sin condiciones dignas ni rutas suficientes. Los primeros utilizan 80 por ciento del espacio público vial de la Ciudad, contaminan el aire con 83 por ciento de lo que nos hace daño y realizan la misma cantidad de viajes que los camiones del Área Metropolitana de Guadalajara: casi 2 millones de autos mueven poco menos que aproximadamente 5 mil camiones. ¿Cuánto espacio tendríamos sin tal cantidad de autos?
Los motivos para que tantos automovilistas decidan serlo, a pesar de la monotonía, la saturación, la contaminación que enferma, las altas probabilidades de morir, en lugar de moverse placenteramente en camión, a pie, en bici, se deben a que la calle y lo colectivo no seducen: son indignos, están abandonados y en condiciones irrisorias. Es increíble que en el planeta mueran diariamente 3 mil personas por la digna tarea de trasladarse; entre ellos se cuentan los mil 500 jaliscienses que mueren al año (CEPAJ 2009).
En los últimos cinco años, gastamos aquí 3 mil millones de pesos para construir infraestructura para autos, mientras coexistimos con cientos de miles de familias rotas sin voltear a verlas; el tejido social está seriamente rasgado. Utilizar transporte público representa, para 9 por ciento de sus usuarios, la mitad o la totalidad del salario mínimo. Dos o tres viajes obligados al día pueden significar un vacío y un ardor en la panza, que la autoridad no imagina.
De 1994 al 2006 no se invirtió un peso al transporte público, mientras que avenidas como López Mateos gozaron de inversiones que rondaron los mil 200 millones de pesos, y hoy están saturadas. El Puente Atirantado es el monumento a esta política pública con la que se coronó este sexenio, que aspiraba a más con la hoy muerta Vía Express. Los millones gastados para los autos bastarían para renovar las unidades del transporte colectivo.
Si en los próximos seis años ingresan a nuestras calles otros 500 mil autos, será imposible movernos. El agotamiento del petróleo también nos coloca ante un callejón sin salida. Es apremiante bajarnos del auto, y puede ser muy agradable. Pero las alternativas actuales son pésimas y por ello es vital renovar el sistema de transporte colectivo: reestructurar la red que en 1985 los transportistas -hoy pulpo camionero- impidieron.
Desafíos: dar abasto a zonas aisladas; usar el diesel menos contaminante; contar con tecnología de prepago y un sistema articulado para trasbordos; paradas decentes, con información, mapas, horario, y más y mejores unidades; trato amable al viajero; velocidades moderadas; unidades adecuadas para personas con discapacidad; carriles exclusivos; sistema de contratación que dignifiquen a los choferes y les paguen bien por distancia recorrida, no por tiempo ni pasaje; prestaciones, seguros, para que sean servidores públicos ejemplares.
Hoy el sector del transporte amenaza a la Ciudad con un paro si no se concreta un subsidio o un incremento de la tarifa. Anteriormente se les ha subsidiado, y no cumplieron promesas. Pero, ¿se justifica una nueva tarifa? ¿no deberíamos contar con una base técnica y social que la calcule y transparente?
Hay experiencias en el mundo, donde han tenido éxito distintos modelos de gestión (públicos, privados o mixtos). Hay ciudades que han optado por subsidiar completamente el transporte público porque reconocen a la movilidad como un insumo de la economía y un tejedor de capital social, al provocar que los ciudadanos volvamos a reconocernos en un medio democrático y cívico. El acento está puesto en los resultados que logran: una Ciudad para todos, gozosa.
Si el Estado no puede construir el bien común, ¿no deberíamos ser los ciudadanos los que paremos la Ciudad hasta contar con un sistema digno, eficiente y necesario? ¡Hagamos que suceda!
(@negrosoto) Jesús Carlos Soto Morfín es integrante de la agrupación Ciudad para Todos.
Juan Carlos Villarreal
Desde hace algunos meses venimos advirtiendo del impacto que están teniendo los aumentos del diesel en el sector transporte, inclusive a nivel nacional, a través de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad se hacen gestiones con el Senado para ver cómo se puede apoyar a nuestro sector, pero además, en días pasados se publicó un desplegado titulado "Tiro de Gracia a los Transportistas", donde definíamos claramente que esta medida de alza, hasta el 2014, iba a tener un impacto en la tarifa e iba a derivar en problema para los gobiernos estatales, porque ante la imperante necesidad de ajustar el costo del pasaje se iba a afectar a las clases más vulnerables, que son nuestros usuarios o, en su defecto, se tendría que considerar un subsidio real y urgente.
Pero revisemos algunas cifras importantes: el precio del diesel en el 2007 era de 5.84 pesos, al último ajuste del sábado 12 de noviembre del 2011 está en 10.08 pesos, un 72.60 por ciento de incremento; mientras que la tarifa del transporte, en el mismo periodo del 2007, era de 4.5 pesos y al último ajuste otorgado en enero del 2010 y hasta la fecha es de 6 pesos, eso equivale a un incremento del 33 por ciento. En el 2009 nos dieron un subsidio que equivalió a .50 centavos por pasajero, durante seis meses, que si bien ayudó a los transportistas, se tuvo muchísima dificultad para cobrarlo y, además, después de éste, continuamos con el rezago de la tarifa.
Otras cifras: el incremento de las refacciones del 2010 a la fecha ha sido del 46 por ciento; las unidades nuevas pasaron de costar 950 mil pesos en 2010 a un millón 350 mil pesos actualmente, lo que representa un 42 por ciento de incremento. En otras partes del País las tarifas por pasaje son: León, 8 pesos; San Luis Potosí, 6.80 pesos; Monterrey, de 7.5 a 10 pesos. Y en cuanto al promedio del modelo de las unidades en circulación tenemos, en Monterrey, 2005; en San Luis Potosí, 2003 y en Jalisco, 2007.
El rezago de la tarifa en nuestro Estado es real y es histórico en virtud de que siempre ha sido un botín político para cada Administración que va pasando.
Sin embargo, ante la pregunta de si el aumento de 1.50 pesos es excesivo para el usuario, nosotros diríamos: sí, lo es, pero nosotros no aumentamos el diesel ni otorgamos los raquíticos salarios de los trabajadores; resulta irrisorio cómo algunos industriales o empresarios se desgarran las vestiduras, al decir que a sus trabajadores no les alcanza para el transporte, debería darles pena decir eso, ya que ellos son quienes les pagan.
Además, este incremento propuesto (de un pesos con 50 centavos) derivado del análisis de costos del sector, es producto también de la falta de una política tarifaria objetiva, real, transparente, gradual, medible y sobre todo técnica, misma que han venido aplazando las diferentes Legislaturas del Congreso y las autoridades estatales, para indexar una fórmula, como sucede en otras parte del País, para que existieran en la ley parámetros claros y transparentes de la inflación del sector, que determinen cada año cuál deba ser la tarifa real y objetiva.
No tendría nada de raro que se dé un subsidio ahora, el diesel marino y agrícola se subsidian, la recolección de basura y otros servicios se pagan con el dinero de los impuestos a empresas particulares; sólo nos preocupa que, pasados tres años sin incremento en la tarifa, al final del subsidio el desfase ya no sea de 1.50 pesos, sino de más, en virtud de que el diesel seguirá subiendo y esto afectará más al usuario.
¿Falta mejorar el servicio? Sí, lo reconocemos, pero también invitaríamos a que muchos políticos que ahora se pronuncian como paladines de la defensa de los usuarios, ante el incremento a la tarifa, revisen cuál es su función y qué acciones o proyectos han hecho o propuesto para la mejora del servicio de transporte.
Y, preguntamos a las autoridades estatales, al Congreso y a los Ayuntamientos: ¿dónde está el proyecto de desarrollo y modernización del transporte?, ¿dónde está la indexación de la tarifa?, ¿dónde está la reforma del modelo de organización o la reestructuración de rutas? y, ya más básico, ¿el aumento de los requisitos para obtener la licencia de conductor de transporte y el programa de selección y capacitación de operadores?
Definitivamente los transportistas tenemos mucho de responsabilidad en esto, pero yo les diría a los demás: no evadan la suya y sólo quieran subir puntos en las encuestas a costillas del sector.
Juan Carlos Villarreal es presidente del Frente Unido de Subrogatarios y Concesionarios del Estado de Jalisco.
Aumento al transporte público
13 Nov. 11
Jesús Carlos Soto Morfín
El transporte público puede ser una experiencia agradable y patrimonio vital de la Ciudad; diversas ciudades del orbe, ricas y pobres, lo han demostrado con sus sistemas multimodales. Al País le falta una metáfora digna y alentadora de humanismo en sus ciudades. Nos conviene comprender que mientras más personas utilicemos transporte colectivo, más conviviremos y menos daño nos haremos los unos a los otros, al territorio, a la atmósfera -esa frágil capa de menos de 30 kilómetros-, y disfrutaremos más la Ciudad y nuestro tiempo.
Hasta ahora muchos han apostado por moverse en solitario: 2.8 personas promedio por automóvil son el 27 por ciento de los viajes en la urbe (Estudio Origen-destino 2008 CEIT); mientras 28 por ciento se mueven en transporte colectivo, apretados, sin condiciones dignas ni rutas suficientes. Los primeros utilizan 80 por ciento del espacio público vial de la Ciudad, contaminan el aire con 83 por ciento de lo que nos hace daño y realizan la misma cantidad de viajes que los camiones del Área Metropolitana de Guadalajara: casi 2 millones de autos mueven poco menos que aproximadamente 5 mil camiones. ¿Cuánto espacio tendríamos sin tal cantidad de autos?
Los motivos para que tantos automovilistas decidan serlo, a pesar de la monotonía, la saturación, la contaminación que enferma, las altas probabilidades de morir, en lugar de moverse placenteramente en camión, a pie, en bici, se deben a que la calle y lo colectivo no seducen: son indignos, están abandonados y en condiciones irrisorias. Es increíble que en el planeta mueran diariamente 3 mil personas por la digna tarea de trasladarse; entre ellos se cuentan los mil 500 jaliscienses que mueren al año (CEPAJ 2009).
En los últimos cinco años, gastamos aquí 3 mil millones de pesos para construir infraestructura para autos, mientras coexistimos con cientos de miles de familias rotas sin voltear a verlas; el tejido social está seriamente rasgado. Utilizar transporte público representa, para 9 por ciento de sus usuarios, la mitad o la totalidad del salario mínimo. Dos o tres viajes obligados al día pueden significar un vacío y un ardor en la panza, que la autoridad no imagina.
De 1994 al 2006 no se invirtió un peso al transporte público, mientras que avenidas como López Mateos gozaron de inversiones que rondaron los mil 200 millones de pesos, y hoy están saturadas. El Puente Atirantado es el monumento a esta política pública con la que se coronó este sexenio, que aspiraba a más con la hoy muerta Vía Express. Los millones gastados para los autos bastarían para renovar las unidades del transporte colectivo.
Si en los próximos seis años ingresan a nuestras calles otros 500 mil autos, será imposible movernos. El agotamiento del petróleo también nos coloca ante un callejón sin salida. Es apremiante bajarnos del auto, y puede ser muy agradable. Pero las alternativas actuales son pésimas y por ello es vital renovar el sistema de transporte colectivo: reestructurar la red que en 1985 los transportistas -hoy pulpo camionero- impidieron.
Desafíos: dar abasto a zonas aisladas; usar el diesel menos contaminante; contar con tecnología de prepago y un sistema articulado para trasbordos; paradas decentes, con información, mapas, horario, y más y mejores unidades; trato amable al viajero; velocidades moderadas; unidades adecuadas para personas con discapacidad; carriles exclusivos; sistema de contratación que dignifiquen a los choferes y les paguen bien por distancia recorrida, no por tiempo ni pasaje; prestaciones, seguros, para que sean servidores públicos ejemplares.
Hoy el sector del transporte amenaza a la Ciudad con un paro si no se concreta un subsidio o un incremento de la tarifa. Anteriormente se les ha subsidiado, y no cumplieron promesas. Pero, ¿se justifica una nueva tarifa? ¿no deberíamos contar con una base técnica y social que la calcule y transparente?
Hay experiencias en el mundo, donde han tenido éxito distintos modelos de gestión (públicos, privados o mixtos). Hay ciudades que han optado por subsidiar completamente el transporte público porque reconocen a la movilidad como un insumo de la economía y un tejedor de capital social, al provocar que los ciudadanos volvamos a reconocernos en un medio democrático y cívico. El acento está puesto en los resultados que logran: una Ciudad para todos, gozosa.
Si el Estado no puede construir el bien común, ¿no deberíamos ser los ciudadanos los que paremos la Ciudad hasta contar con un sistema digno, eficiente y necesario? ¡Hagamos que suceda!
(@negrosoto) Jesús Carlos Soto Morfín es integrante de la agrupación Ciudad para Todos.
Juan Carlos Villarreal
Desde hace algunos meses venimos advirtiendo del impacto que están teniendo los aumentos del diesel en el sector transporte, inclusive a nivel nacional, a través de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad se hacen gestiones con el Senado para ver cómo se puede apoyar a nuestro sector, pero además, en días pasados se publicó un desplegado titulado "Tiro de Gracia a los Transportistas", donde definíamos claramente que esta medida de alza, hasta el 2014, iba a tener un impacto en la tarifa e iba a derivar en problema para los gobiernos estatales, porque ante la imperante necesidad de ajustar el costo del pasaje se iba a afectar a las clases más vulnerables, que son nuestros usuarios o, en su defecto, se tendría que considerar un subsidio real y urgente.
Pero revisemos algunas cifras importantes: el precio del diesel en el 2007 era de 5.84 pesos, al último ajuste del sábado 12 de noviembre del 2011 está en 10.08 pesos, un 72.60 por ciento de incremento; mientras que la tarifa del transporte, en el mismo periodo del 2007, era de 4.5 pesos y al último ajuste otorgado en enero del 2010 y hasta la fecha es de 6 pesos, eso equivale a un incremento del 33 por ciento. En el 2009 nos dieron un subsidio que equivalió a .50 centavos por pasajero, durante seis meses, que si bien ayudó a los transportistas, se tuvo muchísima dificultad para cobrarlo y, además, después de éste, continuamos con el rezago de la tarifa.
Otras cifras: el incremento de las refacciones del 2010 a la fecha ha sido del 46 por ciento; las unidades nuevas pasaron de costar 950 mil pesos en 2010 a un millón 350 mil pesos actualmente, lo que representa un 42 por ciento de incremento. En otras partes del País las tarifas por pasaje son: León, 8 pesos; San Luis Potosí, 6.80 pesos; Monterrey, de 7.5 a 10 pesos. Y en cuanto al promedio del modelo de las unidades en circulación tenemos, en Monterrey, 2005; en San Luis Potosí, 2003 y en Jalisco, 2007.
El rezago de la tarifa en nuestro Estado es real y es histórico en virtud de que siempre ha sido un botín político para cada Administración que va pasando.
Sin embargo, ante la pregunta de si el aumento de 1.50 pesos es excesivo para el usuario, nosotros diríamos: sí, lo es, pero nosotros no aumentamos el diesel ni otorgamos los raquíticos salarios de los trabajadores; resulta irrisorio cómo algunos industriales o empresarios se desgarran las vestiduras, al decir que a sus trabajadores no les alcanza para el transporte, debería darles pena decir eso, ya que ellos son quienes les pagan.
Además, este incremento propuesto (de un pesos con 50 centavos) derivado del análisis de costos del sector, es producto también de la falta de una política tarifaria objetiva, real, transparente, gradual, medible y sobre todo técnica, misma que han venido aplazando las diferentes Legislaturas del Congreso y las autoridades estatales, para indexar una fórmula, como sucede en otras parte del País, para que existieran en la ley parámetros claros y transparentes de la inflación del sector, que determinen cada año cuál deba ser la tarifa real y objetiva.
No tendría nada de raro que se dé un subsidio ahora, el diesel marino y agrícola se subsidian, la recolección de basura y otros servicios se pagan con el dinero de los impuestos a empresas particulares; sólo nos preocupa que, pasados tres años sin incremento en la tarifa, al final del subsidio el desfase ya no sea de 1.50 pesos, sino de más, en virtud de que el diesel seguirá subiendo y esto afectará más al usuario.
¿Falta mejorar el servicio? Sí, lo reconocemos, pero también invitaríamos a que muchos políticos que ahora se pronuncian como paladines de la defensa de los usuarios, ante el incremento a la tarifa, revisen cuál es su función y qué acciones o proyectos han hecho o propuesto para la mejora del servicio de transporte.
Y, preguntamos a las autoridades estatales, al Congreso y a los Ayuntamientos: ¿dónde está el proyecto de desarrollo y modernización del transporte?, ¿dónde está la indexación de la tarifa?, ¿dónde está la reforma del modelo de organización o la reestructuración de rutas? y, ya más básico, ¿el aumento de los requisitos para obtener la licencia de conductor de transporte y el programa de selección y capacitación de operadores?
Definitivamente los transportistas tenemos mucho de responsabilidad en esto, pero yo les diría a los demás: no evadan la suya y sólo quieran subir puntos en las encuestas a costillas del sector.
Juan Carlos Villarreal es presidente del Frente Unido de Subrogatarios y Concesionarios del Estado de Jalisco.
jueves, 30 de junio de 2011
Harán 'juicio' a Godoy
http://www.mural.com/comunidad/articulo/591/1180297/ | |||||||||||||
jueves, 7 de abril de 2011
Afirma ciclovía Vielma en Twitter
| Afirma ciclovía Vielma en Twitter |
Héctor Vielma Ordóñez, Alcalde de Zapopan. Foto: Archivo | ||||
Valeria Huérfano
Guadalajara, México (7 abril 2011).- Héctor Vielma Ordóñez, Presidente Municipal de Zapopan, afirmó en Twitter que si Guadalajara empieza la ciclovía en Ávila Camacho, él la continuará en los territorios de la Ex Villa Maicera.
Jesús Carlos Soto, integrante de Ciudad para Todos, le preguntó al Primer Edil a través de la red social y éste respondió afirmativamente.
"¿Si hay ciclovía en Av. Camacho Guadalajara, la continuarás en Zapopan?", preguntó el activista antes de las 13:00 horas.
"Si!", recibió por respuesta de la cuenta @hectorvielmao.
Ayer el Ayuntamiento de Guadalajara anunció que las obras de repavimentación de Washington y Ávila Camacho incluirán ciclovías, ambas contempladas en el Plan Maestro de Movilidad no Motorizada.
El corredor Ávila Camacho es el de mayor prioridad dentro de los cinco propuestos por el estudio en la primera fase. El trazo completo de esta ruta ciclista va desde Carretera a Tesistán, Laureles, Ávila Camacho, Alcalde, Revolución y Río Nilo.
A Zapopan le correspondería la realización de la ciclovía en Carretera a Tesistán y Laureles.
martes, 22 de febrero de 2011
Encuentran a policías rateros de Iphone
Deberán presentarse a declarar el próximo jueves 24 de febrero José David Estrada Guadalajara, México (22 febrero 2011).- La Dirección de Asuntos Internos de la Policía de Guadalajara ya notificó personalmente en sus domicilios a los dos policías que están involucrados en el robo de un Iphone al ciudadano Jorge de la Cueva, quien los descubrió porque uno de ellos subió su fotografía a su cuenta de Twitter. "Se van a presentar apenas a declarar, entre el 18 y el 19 de febrero en la noche ya los notificamos en sus domicilios", informó Alejandro Serrano, titular de Asuntos Internos. "Lo que sigue es que comparezcan a manifestar ahora sí que su verdad de los hechos que se denuncian". La fecha en la que deberán presentarse a declarar los elementos Luis Fernando Mena Quezada, quien subió su foto al Twitter de De la Cueva, y Rodrigo Ornelas Coronado, es el próximo jueves 24 de febrero. La declaración ante Asuntos Internos tiene que ver únicamente con el procedimiento administrativo para determinar si se da de baja a los dos elementos de la Corporación tapatía. El proceso penal, que integra la Procuraduría General de Justicia del Estado, es independiente, pero la última información disponible era que dicha dependencia estatal había tratado de ubicar a los agentes acusados de robo y no los había encontrado. Aunque el robo es un delito que permite la libertad bajo fianza, cuando éste es cometido por un funcionario público adquiere el carácter de grave y no permite dicho beneficio. Hora de publicación: 12:25 hrs. | ||||||||
lunes, 21 de febrero de 2011
Pide Emilio alternativas de movilidad
| Pide Emilio alternativas de movilidad |
Emilio González Márquez, Gobernador de Jalisco. Foto: Archivo | ||||
Francisco de Anda
Guadalajara, México (21 febrero 2011).- Ante el rechazo de ingenieros y arquitectos a la realización de la Vía Express, el Gobernador Emilio González Márquez recordó que a la Zona Metropolitana de Guadalajara le urgen soluciones en materia de movilidad, por lo que invitó a quienes están en desacuerdo con este proyecto a que propongan otras medidas.
"Yo he estado proponiendo alternativas, las que los técnicos nos dicen que son viables, pero, a final de cuentas, las cosas no se hacen en contra de la población", dijo González Márquez entrevistado luego de visitar un establecimiento que forma parte del Programa Mi Tienda Panamericana en Jardines de la Cruz.
"Lo que yo le pediría a quienes creen que esta no es una alternativa viable, que nos propongan alternativas, que estén dentro de nuestro presupuesto y hacerlo. Si el Colegio de Ingenieros, si el Colegio de Arquitectos tienen una propuesta viable qué hacer, yo digo que sí y me pongo a trabajar".
El Mandatario se dijo desesperado ante el rechazo de algunos sectores hacia todo lo que propone el Gobierno del Estado y, mientras más tiempo pasa, los recorridos en la ZMG se incrementan.
"Yo cada vez pierdo más tiempo en la calle y me parece que con una ciudad caótica que tenemos en movilidad, lo que se necesitan son propuestas y que las discutamos con tranquilidad para que lleguemos a consensos y empecemos a hacer algo", manifestó el Gobernador.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)